<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971</id><updated>2012-02-16T07:43:04.222-04:00</updated><category term='Cuentos'/><category term='Presentación'/><category term='Desesperanza'/><category term='Trabajo'/><category term='Lluvia'/><category term='Alquimia'/><category term='Cansancio'/><category term='Rapidez'/><category term='Cuento'/><category term='Estrés'/><category term='Vejez'/><category term='Soledad'/><category term='Locura'/><category term='Provinciano'/><category term='Limpieza'/><category term='Mal humor'/><category term='Ciudad'/><category term='Estilo'/><title type='text'>Taller de cuentos</title><subtitle type='html'>O el cuento en línea mientras se construye.  Ensayo y tecnología personal de trabajo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>8</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-8571212533026357948</id><published>2011-11-29T13:29:00.001-04:00</published><updated>2011-11-29T13:29:02.565-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Alquimia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Locura'/><title type='text'>Alquimista</title><content type='html'>&lt;p&gt;¡Eureka!&amp;#160; ¡Lo había conseguido!&amp;#160; ¡Jamás se imaginó que la vida y la Providencia así lo premiarían, ni que pronunciaría tan griega y ansiada palabra!&amp;#160; ¡Señor Creador, después de tantas noches sin sueño y tantos días sin alimentos!&amp;#160; ¡Después de tantas privaciones, sin amor, sin amigos, sin familia!&amp;#160; ¡Después de tantos años sin vida (pero con semejante resultado de vida para todos)!&amp;#160; Él a solas, con sus números y pensamientos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La panacea del mundo, la vida y la muerte confundidas, la obra soñada por los tan infinitos alquimistas que han sido, un más allá de la eterna fuente de la juventud, por comparar su hallazgo con algo.&amp;#160; El mundo lo aclamaría incluso antes de transformarse con su invento.&amp;#160; ¡Adiós hambres, adiós muerte, adiós enfermedad, adiós tristeza!&amp;#160; ¡Con su genio, el animal humano, prácticamente, se convertiría en luz, en una verdad etérea de la felicidad!&amp;#160; ¡Aaahhh! &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y pensar que todo estaba en la naturaleza, implícito, debiéndose nomás llegar a su secreto mediante los pasos bien guiados del genio y del pensamiento, como él lo hizo, así a solitas consigo mismo.&amp;#160; ¡Todo existe y resta nomás encontrarlo!&amp;#160; Existe el genio, y la sabiduría no es más que una suerte de libro &lt;i&gt;lo lee a él&lt;/i&gt; en vez de lo contrario.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y pensar..., pensar..., pensar que, después de tantos arduos años de trabajo, &lt;em&gt;todo&lt;/em&gt; estaba sintetizado allí en el contenido del portafolio, en un cuenco espacio pequeño inocente de su inimaginable grandeza.&amp;#160; Quinientas hojas, a lo más, condensaban frases dramáticas y revolucionarias sobre la naturaleza humana y la vida, sobre la transformación final de lo espiritual conocido, sabiduría repartida en numerosas y complicadas fórmulas matemáticas de su ingenio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se serenó.&amp;#160; Debía dar a conocer sus hallazgos.&amp;#160; Debía encaminarse hacia el mundo y su gloria desde la apartada cueva de asceta en la que se había confinado para realizar su trabajo.&amp;#160; Era de noche y hacía frío.&amp;#160; Se encontraba en medio de la frondosa montaña de una tierra tropical, iluminado apenas por sus velas científicas y el velón de la luna redonda.&amp;#160; Su atuendo en general desdecía de su ominosa grandeza; sus ropas perforadas no necesariamente tendrían que delatar los enormes esfuerzos de su intelecto en pos de la verdad precipitada; sus cabellos se habían apelmazado en una sustancia que él estaba seguro repugnaría al mundo que él estaba a punto de transformar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero no se contuvo.&amp;#160; Bajó emocionadamente la montaña, con su portafolio a cuesta.&amp;#160; Bregó aquí y allá, luchando contra las zarzas y ramas, para llegar con ansiedad hasta la falda de la montaña.&amp;#160; No tardó en divisar los primeros síntomas de la civilización humana, por él tanto tiempo olvidada:&amp;#160; vagabundos que esperaban una cocción de alimentos sentados alrededor de una fogata.&amp;#160; Más allá, a lo lejos, hormigueaban las luces de la ciudad.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Oigan!... ─les gritó, corriendo hacia ellos─ ¡Soy con ustedes, portador de buenas nuevas!&amp;#160; ¡La solución a todos sus males!&amp;#160; ¡La vida, vida eterna!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los vagabundos se incorporaron muy rápidos, alertas; pero, al verlo, lo tomaron como uno de los de su oficio y le sonrieron.&amp;#160; Sin embargo, transcurrido unos minutos, en los que el hombrecito no cesaba de proferir incomprensibles exclamaciones, saltar y agitar el extraño portafolio, lo ataron y amordazaron al árbol más cercano.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Abrieron el portafolio, con el deseo en los ojos de que en realidad contuviera una práctica alquimia para sus reales problemas (como gritaba su portador), rogando en el fondo que resultase ser la rica valija de un extravagante personaje...&amp;#160; Pero se decepcionaron con los papeles, y así se lo hicieron saber al hombrecito loco de la mordaza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¿De dónde sacó usted tanto papel, señor rata? ─le espetaron─ ¡Qué inutilidad de portafolios!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y el hombre-rata pudo ver desde su árbol, detrás de los gritos contenidos por sus amarras, como la noche se hacía más tibia e iluminada con las llamaradas.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-8571212533026357948?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/8571212533026357948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=8571212533026357948&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/8571212533026357948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/8571212533026357948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2011/11/alquimista.html' title='Alquimista'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-2977883580605358569</id><published>2011-03-16T16:49:00.001-04:00</published><updated>2011-03-16T22:42:02.014-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estrés'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rapidez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad'/><title type='text'>El mensajero orgasmo</title><content type='html'>&lt;p&gt;Flecha Veloz avanza entre las calles, como combatiendo.&amp;#160; Una vez evade un chorro de humo que le lanza un autobús furioso; otras, la posibilidad de choque con el millón de gente que sale a la calle, como él, a ganarse la vida.&amp;#160; Finalmente, llega...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;[Su vida era una rutina perfecta.&amp;#160; Llegaba a la oficina, se presentaba, tomaba café, saludaba, echaba chistes con sus amigos unos minutillos, recibía el encargo (cientos de sobres mensajeros) y luego salía disparado hacia el mismo corazón de la ciudad, El Silencio, Caracas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En ocho años como puntual mensajero se había ganado su distinción, “flecha veloz”, surcando el viento en medio de un territorio pequeño pero denso, además de codiciado por sus compañeros..&amp;#160; No se trataba tanto del trabajo físico que tenía que desplegar para cumplir con sus tareas como del duro temple que se requería a diario para afrontar ese zaperoco llamado “ciudad” (¡madera como de su propio tallo!).&amp;#160; Los destinatarios todos estaban cerca, ahí mismito, pero después de mares de carros y gentes, muchas veces encarcelados entre edificios sin conserjes, sin buzones, hoscos. No cualquiera podia…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y Flecha Veloz terminaba temprano, por ahí como a las dos de la tarde, siendo el primero en retornar a la oficina a hacer el descargo de las entregas y el primero en irse para su casa, si es que no tomaba algo extra, cosa que hacía con rareza.&amp;#160; En cambio, sus compañeros caminaban mucho, sobre territorios poco densos, pero extensos, como muchas zonas del este de Caracas; y había algunos que realmente trabajaban muy duro, en zonas tan extensas como complicadas o peligrosas, como Catia.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En fin, todos lo firmaban como el as de la mensajería, especialmente en los últimos días que finiquitaba su trabajo prácticamente hacia el medio día, de doce a una.&amp;#160; Una maravilla a ojos de tanto amigo de faenas, compañeros que se alegraban por él molestándose y a veces hasta renunciando.&amp;#160; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero en verdad nadie lo conocía, más allá del Flecha Veloz que trabajaba en la zona más estresada y estresante de Caracas, ni más allá de ver que se iba a casa temprano.&amp;#160; Si, cierto, era verdad que no fallaba, y entregaba y entregaba, en virtud de su agilidad, conocimiento del área, memoria y resistencia para tanta locura y humo citadinos.&amp;#160; Para ser exactos, hasta se puede decir que Flecha Veloz, después de tanto tiempo, trabajaba automáticamente, cual máquina, conociéndose los recovecos de la ciudad, más fácilmente si cuanto más se repetían los destinatarios.&amp;#160; Llegaba, tocaba y, antes de que le abriesen, ya sabía que le habían firmado el recibo.&amp;#160; Sin embargo, Flecha Veloz tenía la angustia y certeza de que algo no andaba bien en su cabeza después del trabajo, que se hacía torpe y olvidadizo.&amp;#160; Algo le ocurría que le llevaba, por ejemplo, a pedir un café cuando ya le preparaban el primero o a encender un cigarrillo cuando ya uno humeaba en sus labios.&amp;#160; Una vez se durmió en plena tarde sobre un banco de la plaza Bolívar, rodeado por una sarta de viejitos somníferos.&amp;#160; Era como si en la mañana dejara todo el cargamento humano-personal en su trabajo (memoría, certeza, conciencia, afecto) y sólo le quedara una pizca para medio funcionar el resto de la jornada (como en un orgasmo, amodorrándose luego en medio de un agua cenagosa).&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así había empezado a pasar sus días, como si esperara el otro para… ser Flecha Veloz. Lo peor es que cada vez terminaba más temprano (no lo podía evitar) y se sabía (aterrado) a la merced de esos cada vez mayores lapsus como de inexistencia].&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Finalmente, llega frente al edificio, el último de su jornada.&amp;#160; Son las 12:30, y se remarca que, jodidamente, en verdad está haciendo su trabajo muy rápido.&amp;#160; Pero se distrae imaginándose a sus camaradas, por allá por otros lares, reventándoseles las patitas. Sonríe.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Conoce el edificio, no muy funcional que digamos, con una conserjería que trabaja a destajo.&amp;#160; Ella se le acerca y lo saluda, y él le guiña el ojo y dice que le ahorrará el trabajo yendo el mismo al apartamento a entregar el sobre.&amp;#160; Ella le devuelve una sonrisa, agradecidamente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En tres segundos Flecha Veloz está en el quinto piso tocando una puerta donde había ido tantas veces.&amp;#160; Lo conoce bien, un viejo gruñón, semidormido, que siempre parece como regatearle saber mejor que él que ya trae un sobre.&amp;#160; Flecha Veloz lo odia siempre, pero disfruta con semejantes aspavientos y así se considera compensado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El viejo no está y se dice “¡Vaya, me iré más rápido!”&amp;#160; Tan poco dura que la conserje aún sostiene la puerta cuando baja.&amp;#160; Atraviesa su mundo polvoriento y ruidoso, la avenida Baralt, donde corren locos por doquier.&amp;#160; Cuando entra a la oficina, el jefe de envíos almuerza.&amp;#160; Se levanta y le exclama:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Ya, por dios, señor Flecha, son las 12:30!&amp;#160; ¡Un día de estos no nos dejarás comer!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Flecha Veloz se acerca, deposita el sobre sobre el escritorio y dice, con cara de certeza:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─Fue el único que me sobró.&amp;#160; El viejo cabrón no estaba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Con rapidez y mecánica, el jefe de envíos arrastra el libraco para registrar la devolución.&amp;#160; Pero gira dos o tres veces el sobre, rascándose la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Pero, padre mío, estás que vuelas tanto que ni tu mismo te ves! ─le suelta el jefe sonriente, feliz por su almuerzo─.&amp;#160; ¡Este sobre es para tí!&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-2977883580605358569?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/2977883580605358569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=2977883580605358569&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/2977883580605358569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/2977883580605358569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2011/03/el-mensajero-orgasmo.html' title='El mensajero orgasmo'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-1945317244831441721</id><published>2009-08-25T15:00:00.001-04:00</published><updated>2009-08-26T00:27:18.060-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lluvia'/><title type='text'>Hidrofobia</title><content type='html'>&lt;p&gt;Sólo parecía haber dejado de llover en la noche, cuando se durmió.&amp;#160; El domingo todo se la pasó murmullando el monte en El Hatillo, con chorreras por doquier y un cielo como aplastado.&amp;#160; Ni siquiera un pájaro desde la ventana de su casa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y ahora que venía a su ferretería en Caracas, supuestamente lejos de las montañas de los alrededores de su residencia, Benito comprobaba que también llovía.&amp;#160; La ciudad todo un pegoste, envuelta en la garúa eterna, hasta casi sin tráfico, para ser un lunes en la mañana.&amp;#160; Y por lo visto, como lo pintaba el cielo, sin gran cosa en las ventas por lo que restaba de jornada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Vaya calamidad!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Le parecía haber dormido en silencio, sin esa tensión sonora de que afuera salpicaba la lluvia y la vida entera era como una pendiente resbaladiza.&amp;#160; Pero tenía que haber despertado para seguir corroborando que el cielo se seguía meando sus dos ciudades, desde allá hasta acá, desde su casa hasta su lugar sagrado de trabajo.&amp;#160; La odiaba, y no sólo porque era comerciante y le mojaba el tiempo, que valía oro; sino porque también le ocupaba también con su trueno las breves horas de su vida en que nada quería saber ni de tuercas ni tornillos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Con mil diablos!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Durante el recorrido por la autopista de Prados del Este le había acompañado con su fastidio.&amp;#160; Restallaban las llantas sobre el pavimento y las gotillas sobre el parabrisas.&amp;#160; ¿Quién carajo habrá de construir o reparar una casa en medio de semejantes condiciones?&amp;#160; Sin sol, con frío, ¿qué baratija vendería?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nomás el hecho de haber llegado media hora antes de lo acostumbrado a la esquina Las Piedras, detrás de Radio Caracas, donde solía aparcar su camioneta desde hacia unos veinte años, le presagió uno de esos inconfundibles días rompe-rutinas.&amp;#160; La vista de su esquina a las siete de la mañana, ahogado el letrero de la ferretería en medio de un zumo de lluvia, le imprimió más tonalidad de frío al humor de sus huesos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Vaya calamidad!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Fue el primero en llegar, incluso antes que el caletero, que temprano siempre lo aguardaba para quitar el barril encadenado con que aseguraba su aparcamiento y que luego se dedicaba a recoger los desechos del día anterior para que “el señor Benito inicie su trabajo de manera muy limpia”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cerró los vidrios manuales de su camioneta, miró a un lado y otro y, arremangándose los pantalones, abrió la puerta y cruzó corriendo la acera hasta la entrada de su local, donde se detuvo sobre el canto del escalón que sobraba de su piso y la cerrada puerta Santa María.&amp;#160; Miró cómo a sus pies la chorrera se estrellaba contra el suelo y salpicaba como enjambre el ruedo de sus pantalones, lo cual lo puso a pensar que ya como comerciante iniciaba el negocio con pérdidas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Terminó de abrir la puertilla de entrada, tomó su consuetudinario asiento en la caja, esperó a sus empleados y no tuvo otro remedio que contemplar con odio cómo la fulana llovizna no amainó sino hasta las once hacia el mediodía, secuestrando sonrisas, clientes y hasta esperanzas con el eterno ruidillo ese de los mil infiernos.&amp;#160; Mediodía de pérdidas, aunque pensó en la tarde ─sin lluvia, y de modo irracional─ como en su venganza.&amp;#160; Hasta tal punto mascullaba su ira.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero una hora después, cuando apenas había asomado un pedazo de optimismo el sol, una nube negra coronó el cielo de Caracas y desató una lluvia furiosa, que ya no soltó, con su ritmo intermitente, el resto de la jornada.&amp;#160; El señor Benito hasta que imaginó que podría caer granizo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Con dos mil diablos!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A diferencia de otras ventas, nunca cerraba a mediodía, cuando sus empleados almorzaban.&amp;#160; Pero hoy don Benito no estaba para tolerar el estruendo, los rayos del cielo, la chorrera por doquier, cuchicheando sobre el pavimento, y, sobremanera, ese maldito ruido que no parecía querer acabarse jamás.&amp;#160; La gota que rebosó su paciencia fue la gente, que sin pretensión de ser cliente empezó a pisar su ferretería para guarecerse.&amp;#160; Nadie compraba un clavo, y lo consideró una afrenta del destino, un insulto irónico de la vida, dado que casi nadie había venido en la mañana y sólo pudo despachar una venta; …y ahora que almorzaba o llovía con más fuerza…&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No se contuvo.&amp;#160; La vista de aquellos pies, metidos más de la cuenta hacia el interior de su ferretería, escurriendo el odiado líquido hacia sus vísceras ─se dirá─, hizo que tomase la decisión de cerrar, hecho que dejó perplejo a más de un rostro de empleado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡A comer todos!&amp;#160; ¡Hora de almuerzo!&amp;#160; ¡Bajen esas Santa Marías! ─ordenó con voz contrariada, rematando luego en un tono más quedo─:&amp;#160; ¡No será esta vaina una guardería de camisas mojadas que no compran!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El empleado más alto se dirigió hacia la gente y le pidió se rodase, mientras su manos asieron la puerta enrollable, una red metálica que permitió seguir observando cómo tuvieron que correr los más ágiles bajo el temporal, allá cruzando la calle,&amp;#160; mientras los que se quedaban se apretujaron sobre el pedazo saliente del escalón..&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La voz de un rostro sucio, que Benito creyó reconocer en un vagabundo de la cuadra, estremeció la malla de hierro y le gritó:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;─¡Maldito viejo coño de tu madre, ojalá y te parta un rayo!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Benito quedó en silenció, siempre sentado en su sillón, no queriendo probar un bocado, presenciando cómo el resto de la luz del día se la pasó encharcado, mirando sin mirar la estructura blanca del Colegio de Monjas de la esquina.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A las seis nuevamente manejaba hacia su casa, en El Hatillo, siempre acompañado por su cielo encapotado.&amp;#160; Pensó sólo en el silencio que se le podría arrebatar a la lluvia, en dormir, en protegerse del enconado cielo, que no hacía más que desparramar agua sobre valles y montañas.&amp;#160; Hasta la noche llovió, al menos hasta el momento en que el señor Benito se enclaustró en su habitación y ordenó a los miembros de su familia (un hijo que nunca estaba y una trabajadora doméstica vieja) conectar los teléfonos y suspender las visitas, de modo que nadie lo molestara.&amp;#160; Ni siquiera un pajarito sobre el dintel de su ventana, la cual cerró, como si intentara ahogar el firmamento.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A la mañana siguiente lo despertó un fino rayito de luz, oblicuo sobre la pared; unos montes sonoros en las laderas hatillense, casi de un verde transparente, de tanta luz que había; y mil pájaros…, mil pájaros cantando y dibujando sobre la página del cielo.&amp;#160; En la autopista de Prados del Este lo acompañó&amp;#160; la hora de siempre, es decir, su vida recuperada:&amp;#160; el manejar lento y cauteloso, la hilera de carros como penetrando cual aguja a la ciudad de Caracas, bañado el orbe por un sol luminoso y hasta contento por volver feliz a sus días de trabajo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Aunque al llegar a la altura de Puente Hierro, por la entrada de la Inspectoría de Tránsito que lo conduce directo hasta su trabajo, notó que el tráfico era extremadamente embarazoso, más “normal” de lo que habría deseado.&amp;#160; Mas ni se conturbó e hizo como le había tocado hacer en situaciones parecidas.&amp;#160; Calculando que llegaría tarde a la ferretería ─retardo en que un propietario no puede incurrir─, aparcó en un estacionamiento y empezó a caminar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero no tardó en saber el porqué de la enorme tranca.&amp;#160; Sus empleados venían en sentido contrario por la calle, casi corriendo sobre las aceras, sin duda alguna buscando, dado que conocían su camino acostumbrado.&amp;#160; Le comunicaron que la ferretería ardía y ardía, en altas llamaradas, y que los bomberos no habían podido llegar al sitio por causa del congestionado tráfico de la mañana, sequía seco todo, sin una gota de agua.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;[escrito de un tirón, pendiente correción]&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-1945317244831441721?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/1945317244831441721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=1945317244831441721&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/1945317244831441721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/1945317244831441721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2009/08/hidrofobia.html' title='Hidrofobia'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-5743244847464908722</id><published>2008-12-08T14:37:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T23:59:36.345-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Locura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vejez'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trabajo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soledad'/><title type='text'>Bambino viejo</title><content type='html'>&lt;p&gt;Josh Basora hojea la prensa en un cafet&amp;#237;n de la avenida Rafael Urdaneta.&amp;#160; Es viernes a&amp;#250;n por la ma&amp;#241;ana, pero se nota ya el ajetreo t&amp;#237;pico del fin de semana, esa apurada carrera de los caraque&amp;#241;os por llegar hacia el final del d&amp;#237;a y gratificarse con unas cervezas, comidas o, seg&amp;#250;n sea el caso, aventurilla amorosa o familiar.&amp;#160;&amp;#160; La gente gasta a montones, principalmente porque la navidad se acerca, y eso lo exacerba, lo pone de puntillas para el trabajo, porque significa que habr&amp;#225; m&amp;#225;s dinero en su bolsa para cuando se venga la noche.&amp;#160; Es la garant&amp;#237;a para sostener sus &amp;#250;ltimos a&amp;#241;os de vida.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mas su caf&amp;#233; lo disfruta plenamente, mirando a trav&amp;#233;s del ventanal el paso apresurado de la gente en la calle.&amp;#160; U hojeando los titulares.&amp;#160; M&amp;#225;s all&amp;#225;, levantando un poco la vista, justo frente a la Plaza La Candelaria, se destaca su puesto de trabajo:&amp;#160; solo, l&amp;#237;mpido y alto sobre la vialidad.&amp;#160; Har&amp;#225; apenas unos d&amp;#237;as cuando se lo prest&amp;#243; a uno de los nuevos fiscales de tr&amp;#225;nsito que puso el gobierno a trabajar, para que dirigiese mejor el tr&amp;#225;fico desde tan magn&amp;#237;fico pedestal.&amp;#160; Pero se lo tuvo que reclamar al regreso, porque el fiscalito parec&amp;#237;a haberle tomado gusto al puesto y no se lo quer&amp;#237;a regresar.&amp;#160; As&amp;#237; ser&amp;#237;a de bueno.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Josh Basora no se apura.&amp;#160; Sabe que en pocas horas levantar&amp;#225; el d&amp;#237;a, y no tiene objeciones en retardarse en su peque&amp;#241;o placer, fijando su &amp;#225;nimo entusiasta para m&amp;#225;s tarde.&amp;#160; Lo importante es que hay gente y tr&amp;#225;fico a granel, de manera inevitable &amp;#8212;se dice&amp;#8212;, convini&amp;#233;ndole la congesti&amp;#243;n a las mil maravillas.&amp;#160; Ni cien polic&amp;#237;as de tr&amp;#225;nsito podr&amp;#237;an impedir que los transe&amp;#250;ntes lo mirasen, desde las aceras o el interior de los carros, &amp;#233;l mismo contribuyendo con la pegajosa circulaci&amp;#243;n de tanta alma apresurada en la ciudad.&amp;#160; De hecho, no se pod&amp;#237;a hacer otra cosa que mirarlo amenamente desde la butaca de un vehiculo en cola o desde una aglomerada esquina de personas que esperan el cambio de luz en el sem&amp;#225;foro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;M&amp;#225;s caf&amp;#233;, se&amp;#241;or Josh? &amp;#8212;le pregunta el cafetero, esbozando su eterna sonrisa burlona.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero &amp;#233;l apenas se inmuta, moviendo negativamente la cabeza.&amp;#160; Su vista hab&amp;#237;a dado con una vi&amp;#241;eta de esas del peri&amp;#243;dico, de denuncia social, que de pronto lo sume, relampagueantemente, en el recuerdo de su difunta esposa, p&amp;#233;rdida, por cierto, en un accidente vial, cinco a&amp;#241;os atr&amp;#225;s, en el mismo sitio donde ahora trabaja a diario, ah&amp;#237; en la esquina Candilito.&amp;#160; Es la tristeza de sus a&amp;#241;os &amp;#8212;se repite siempre que no puede evitar la vena torva de su tragedia&amp;#8212;.&amp;#160;&amp;#160; De manera fulgurante, como el mismo rayo, la trae a su memoria, tendida sobre el pavimento, rodeada de gentes, atropellada por un motorizado.&amp;#160; Cinco a&amp;#241;os har&amp;#225;, de los cuales dos y un tercio lleva rindi&amp;#233;ndole el homenaje de su trabajo en el mismo lugar, como para que ya no tenga que recordar nada, ni traerla de ning&amp;#250;n lugar, ni sufrir tanto, y siga estando all&amp;#237;, como estuvo siempre, siendo parte de su vida corriente. Y as&amp;#237; mismo, de modo tan fugaz, la recoge tambi&amp;#233;n, acaricia su pelo blanquecino, la coloca en la urna y la despide hasta el camposanto, retornando a la estampa presente del peri&amp;#243;dico, donde un indigente aparec&amp;#237;a sentado sobre el suelo rodeado de numerosos motociclistas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Josh Basora vuelve a lo suyo, sonri&amp;#233;ndole al empleado, aunque no puede evitar el surco de una vieja l&amp;#225;grima en la mejilla.&amp;#160; As&amp;#237; se hab&amp;#237;a tornado en los &amp;#250;ltimos a&amp;#241;os, combinando alegr&amp;#237;as con tristezas, como cuando llueve sin que el cielo se nuble.&amp;#160; Deb&amp;#237;a mezclar el sol con la luna, como en las viejas historias infantiles, que pon&amp;#237;an al sol a cortejar a la luna como a una dama presuntuosa.&amp;#160; Un hecho normal cuando se trabaja de manera tan p&amp;#250;blica lo hace.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Es el aire, hijo &amp;#8212;le dice al cafetero&amp;#8212;, que me aporrea los ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El cafetero expele un sonoro silbido y se hunde en la penumbra del local, levantando las manos, semigirando la cabeza.&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; Josh, definitivamente, se siente optimista, sabi&amp;#233;ndose due&amp;#241;o del poco dinero que pudiese necesitar para continuar viviendo.&amp;#160; La gente le da vida a la calle, a rabiar, si as&amp;#237; es posible expresar el sentimiento contrario de entusiasmo.&amp;#160; Termina su caf&amp;#233;, dobla el peri&amp;#243;dico y lo coloca debajo de un brazo, extiende sus manos frente a sus ojos y las abre y cierra, mirando la ribera arriba de sus mu&amp;#241;ecas y brazos.&amp;#160; All&amp;#237; falta el bello, y unas oscuras manchas, ya de cicatrices, rodean su periferia.&amp;#160; Es la marca de su trabajo...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Josh se inclina un poco, toma el aro del suelo y se lanza a caminar, entre el r&amp;#237;o de gente.&amp;#160; Cuatrocientos d&amp;#237;as continuos en lo mismo le dan movilidad a sus pies, que saben a ciegas d&amp;#243;nde pisar.&amp;#160; Y tambi&amp;#233;n los cuarenta a&amp;#241;os en Venezuela, desde que se vino de Italia, de la que apenas recuerda ciertos &amp;#225;rboles del fr&amp;#237;o.&amp;#160; Cuando le preguntan por su origen, suele responder que ama al pa&amp;#237;s como a sus propios hijos, dos bambinos que se hab&amp;#237;an ido a Italia, a casa de sus abuelos, todav&amp;#237;a en forma de bambinos, sin volver m&amp;#225;s; que Venezuela le hab&amp;#237;a dado dos hijos, aunque no los tuviera con &amp;#233;l.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Su cuerpo cuadrado parece bambolearse al caminar.&amp;#160;&amp;#160; Setenta y cinco hab&amp;#237;a cumplido dos meses antes, y solo la tristeza y soledad lo hab&amp;#237;an empujado a la calle a trabajar. Aprieta con fuerza la mano que sostiene el aro, lo mismo que la otra, vac&amp;#237;a, misma que dirige hacia el interior de su pantal&amp;#243;n bombacho para sacar su bolsa de monedas.&amp;#160; Se siente fuerte y optimista, salud que jam&amp;#225;s hab&amp;#237;a encontrado en la penumbra de su apartamento desde que A&amp;#237;da se march&amp;#243;.&amp;#160; Tal vez fuera el mes de diciembre &amp;#8212;piensa&amp;#8212;, que todo parece revivificar... recuerdos incluidos..., como tal vez fueran los carnavales de su pa&amp;#237;s, aunque no los recuerde...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tal vez.&amp;#160; Lo cierto es que Josh siente tal exaltaci&amp;#243;n por sus minutos presentes de vida que imagin&amp;#243; que si la muerte le viniera la recibir&amp;#237;a en paz.&amp;#160; Apenas un hilillo de remordimiento lo mortifica, ese sentimiento de mezquina alegr&amp;#237;a que suelen sentir las almas cuando est&amp;#225;n muy unidas a otras.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Pero ya no veremos, A&amp;#237;da &amp;#8212;se recompone, murmurando en voz alta&amp;#8212;.&amp;#160; S&amp;#243;lo es cuesti&amp;#243;n de tiempo, quiz&amp;#225;s de horas...&amp;#160; Nadie sabe.&amp;#160; S&amp;#243;lo s&amp;#233; que est&amp;#225;s aqu&amp;#237; conmigo, donde me la paso la mayor parte del tiempo &amp;#8212;sigue murmurando cuando se para en la acera y mira el lugar donde cayese su mujer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La multitud lo mira.&amp;#160; El tr&amp;#225;fico se detiene.&amp;#160; La luz cambia a rojo para darle paso.&amp;#160; El fiscal de tr&amp;#225;nsito se baja del mont&amp;#237;culo en medio de los dos canales de la avenida Urdaneta para darle sitio.&amp;#160; Muchos sonrientes, otros expectantes; los m&amp;#225;s, burlones.&amp;#160; Al fondo la plaza herv&amp;#237;a de rebullicios.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Josh cruza la calle impasible, acostumbrado al efecto causal de su persona.&amp;#160; Se baja, mientras tanto, las mangas de su camisa hasta las mu&amp;#241;ecas, aboton&amp;#225;ndoselas.&amp;#160; Llega a la isleta de la avenida y, con alguna dificultad, sube al mont&amp;#237;culo, bajo la mirada casi odiosa del polic&amp;#237;a de circulaci&amp;#243;n.&amp;#160; Abre y coloca su bolsa de monedas sobre el piso.&amp;#160; Mira el sitio de su esposa y luego, como encomend&amp;#225;ndose a la Providencia, se concentra en su tarea, sonriendo inicialmente.&amp;#160; Levanta el aro y, calz&amp;#225;ndolo en una de sus mu&amp;#241;ecas, lo empieza a girar de manera imperturbable, indetenible, como hacen las bailarinas con la cintura.&amp;#160; All&amp;#237; habr&amp;#225; de esperar la llegada de la noche.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Las monedas empiezan a caer a sus pies.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;[falta correcci&amp;#243;n]&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-5743244847464908722?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/5743244847464908722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=5743244847464908722&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/5743244847464908722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/5743244847464908722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2008/12/de-trabajo.html' title='Bambino viejo'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-2611807033737698111</id><published>2008-11-18T16:33:00.001-04:00</published><updated>2008-11-19T00:28:01.477-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Presentación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuentos'/><title type='text'>Presentación</title><content type='html'>&lt;p&gt;Un cuento semanal es el objeto de este blog, empezando el 18 de noviembre de 2.008.&amp;#160; Hasta agotar, si es posible el deseo de contar algo.&amp;#160; -&amp;#191;Qu&amp;#233; loco, no?-.&amp;#160; &amp;#191;Cuarenta o cincuenta al a&amp;#241;o?&amp;#160; Son n&amp;#250;meros, que se pueden pensar y quiz&amp;#225;s no cumplir.&amp;#160; Pero en todo caso es un estado de &amp;#225;nimo expuesto aqu&amp;#237; para compartirlo con ustedes.&amp;#160; &amp;#191;Con calidad o sin calidad?&amp;#160; Sea como dijera Ernesto S&amp;#225;bato, en &lt;em&gt;El escritor y sus fantasmas&lt;/em&gt;:&amp;#160; para dar curso al alma.&amp;#160; &amp;#191;Y el dinero, por si acaso uno de ellos, fuera de las cosas del alma, valiese algo?&amp;#160; Para m&amp;#237; no tiene importancia.&amp;#160; Son de ustedes los relatos, de la gente en la calle, de sus vidas.&amp;#160; No pido cr&amp;#233;ditos mercantiles, sino respeto a la autor&amp;#237;a...&amp;#160; Desde hace tiempo sabemos que los vientos est&amp;#225;n compuestos por la vanidad humana.&lt;/p&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;    &lt;p&gt;La mec&amp;#225;nica es irlo publicando a medida que se construye, sin correcciones hasta el final, incluyendo las anotaciones marginales que gu&amp;#237;an su elaboraci&amp;#243;n.&amp;#160; Probablemente presente el texto fallas (muchas veces mi dislexia me juega malas pasadas), desarreglos ortogr&amp;#225;ficos, problemas de concordancia, pero ser&amp;#225;n provisionales, mientras como organismo crece y se hace al parto.&amp;#160; No tengo problemas en reconocer esto, dado que se me ha convertido en h&amp;#225;bito.&amp;#160; Tirar las cosas en bruto y luego &lt;strong&gt;formatear&lt;/strong&gt;.&amp;#160;&amp;#160; Luego se har&amp;#225; la revisi&amp;#243;n final.&amp;#160; Entonces -tengo la esperanza- hablaremos de una criatura m&amp;#225;s cabal, de un artefacto m&amp;#225;s tallado o jardin podado.&amp;#160; &amp;#161;Hay tantos lugares comunes para hacernos comprender...!&lt;/p&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-2611807033737698111?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/2611807033737698111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=2611807033737698111&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/2611807033737698111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/2611807033737698111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2008/11/presentacin.html' title='Presentación'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-1196064737870382647</id><published>2008-11-18T15:32:00.001-04:00</published><updated>2008-12-09T14:32:08.054-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Provinciano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Limpieza'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ciudad'/><title type='text'>Entre El Bosque y El Silencio</title><content type='html'>&lt;p&gt;En Chaca&amp;#237;to, entrando por la avenida Solano, hay un conjunto residencial cuyas torres est&amp;#225;n separadas por una platabanda en su planta baja, cuadrada, techo de un acogedor sal&amp;#243;n de fiestas que los fines de semana no para de festejar.&amp;#160; Se pide permiso hasta los mi&amp;#233;rcoles, se cancela un monto a la Junta de Condominio y se tiene la licencia para el d&amp;#237;a requerido, sea s&amp;#225;bado o domingo.&lt;/p&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;  &lt;p&gt;Se trata de un sitio limpio, de permanente mantenimiento, labor para la cual &amp;#233;l, C&amp;#225;ndido Acevedo, contribuye a diario con su aseo, menos en su d&amp;#237;a libre semanal, el cual puede ser cualquiera, seg&amp;#250;n lo dispongan sus patrones de trabajo.&amp;#160; Los residentes son gente de gran cultura, amables, educados, galantes, que te dicen &amp;quot;Buenos d&amp;#237;as&amp;quot; o &amp;quot;Buenas tardes&amp;quot; a cada rato, incapaces de lanzar un papelito por la ventana de sus apartamentos, desde all&amp;#225; en las alturas, papelito que fuera a parar sobre su &amp;#225;rea de trabajo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y ello extasiaba a C&amp;#225;ndido, personas tan maravillosas, casi piadosas, que no daban la lata de ensuciarle m&amp;#225;s de lo necesario la superficie de su trabajo, aquel techo oscuro, impermeabilizado, del sal&amp;#243;n de fiestas, cuyo deber era mantener pulcro y para cuyo trabajo lo hab&amp;#237;an recomendado desde all&amp;#225; su tierra natal, los altos andinos.&amp;#160; Entonces le trabajaba al municipio y no hab&amp;#237;a callej&amp;#243;n sobre tierra plana o pendiente que no limpiara junto a su cuadrilla, conformada por cinco paisanos m&amp;#225;s.&amp;#160; Palas, cestos de basura y cami&amp;#243;n eran sus herramientas de trabajo, adem&amp;#225;s de su manos, por supuesto, y las largas conversaciones que entablaba con sus compa&amp;#241;eros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hasta que le dijeron que si quer&amp;#237;an viajar y cambiar de rumbos, distintos a paisajes tan fr&amp;#237;os y solitarios como el aquellos pueblos monta&amp;#241;escos.&amp;#160; Dijo que s&amp;#237; y, junto a Mart&amp;#237;n, otro de la cuadrilla, se embarcaron con una agencia de empleos y los colocaron en sendos edificios, a &amp;#233;l donde ahora sus pies pisan y a su paisano en unas edificaciones de El Silencio, en Curamichate, tambi&amp;#233;n con plataformas y pasillos como las que &amp;#233;l mantiene presentables.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero a su amigo Mart&amp;#237;n no le iba tan bien, como en suerte le correspondi&amp;#243; a &amp;#233;l, con gente tan refinada.&amp;#160; Hab&amp;#237;a tenido ocasi&amp;#243;n de corrobarlo personalmente, cuando le dispens&amp;#243; una visita a su amigo en uno de sus d&amp;#237;as libres.&amp;#160; Aquello era pesado, hombre, con basura voladora que se iba a depositar sobre el tambi&amp;#233;n oscuro techo de una sala de reuniones, separador tambi&amp;#233;n de cuatros torres; adem&amp;#225;s, el oficio no se presentaba f&amp;#225;cil tampoco en los pasillos, por donde la gente acced&amp;#237;a a los ascensores y sal&amp;#237;a y entraba al edificio.&amp;#160; No hab&amp;#237;a alfombras ni costumbres para sacudirse los zapatos provenientes de la calle y la suciedad, din&amp;#225;mica ella, porque parec&amp;#237;a ascender por las paredes.&amp;#160; Los cestos p&amp;#250;blicos de basura cuando &amp;#233;l, Martin, se descuidaba, desaparec&amp;#237;an.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y la gente... la gente...&amp;#160; Era distinta, desde que se la trataba en la calle hasta que se entraba con ella en el edificio:&amp;#160; hosca, aparatosa, sin la cortes&amp;#237;a del &amp;quot;Buenos d&amp;#237;as&amp;quot; y &amp;quot;Buenas tardes&amp;quot; que tanto &amp;#233;l amaba de entre sus residentes.&amp;#160; No hab&amp;#237;a comparaci&amp;#243;n.&amp;#160; No m&amp;#225;s pisar aquellas aceras de las calles, ajadas, h&amp;#250;medas u obstaculizadas por los mil pertrechos del comercio informal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Buhoneros&amp;quot;.&amp;#160; As&amp;#237; le pareci&amp;#243; la palabra perfecta para describirlos.&amp;#160; Vendedores de buhos, o gente con sus h&amp;#225;bitos, nocturna, por consiguiente ojerosa y desali&amp;#241;ada, como a &amp;#233;l le pareci&amp;#243; cuando la vio abordar el ascensor que la conducir&amp;#237;a a sus apartamentos, morada jornalera del descanso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Usted si que tuvo suerte, paisano -le recitaba Mart&amp;#237;n, mirando tambi&amp;#233;n por el ventanal en su hora de descanso-.&amp;#160; Aqu&amp;#237; casi que no tengo tiempo ni para fumarme un cigarrillo de tan ajetreada que es la faena.&amp;#160; Mientras que usted por all&amp;#225;..., con su gentica educada..., &amp;#161;apenas mueve la brocha!&amp;#160; Eso se llama suerte -le dec&amp;#237;a nuevamente, sob&amp;#225;ndole el hombro-.&amp;#160; Mientras por ac&amp;#225; yo no paro, casi limpi&amp;#225;ndole la suela del calzado a los residentes para que no me hagan la vida tan triste..., usted por all&amp;#225; lo que hace es saludar y saludar a una gente que no ensucia, o que se limpia ella misma, o que recoge sus porquer&amp;#237;as.&amp;#160; &amp;#161;As&amp;#237; s&amp;#237; vale, hombre!&amp;#160; No tardo m&amp;#225;s y pido cambio; o si no, me voy para mi tierra, a limpiar caminos, nada parecidos a espacio y gente tan cochinos como los de esta capital.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mientra Mart&amp;#237;n hablaba, una bolsa cargada de desechos de cocina aterriz&amp;#243; con estruendo frente a los anodadados ojos de C&amp;#225;ndido, estallando su porquer&amp;#237;a por los cuatro costados.&amp;#160; Sinti&amp;#243; que su paisano lo mir&amp;#243; con fijeza, como para darse la raz&amp;#243;n con los hechos, desde unas mejillas y ojos enrojecidos por la furia.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Ya usted los ve a esos hijos de putas, m&amp;#225;s cerdos que la madre que los pare! -exclam&amp;#243;-.&amp;#160; &amp;#191;Qui&amp;#233;n co&amp;#241;os aguanta tanto...?&amp;#160; No ser&amp;#233; yo, caballero, que ya me canso y no pasa un mes m&amp;#225;s sin que me vaya de esta letrina...&amp;#160; &amp;#161;Usted lo vio, paisano!&amp;#160; Ese bestia es la del catorce, que junto con la del quince de la torre de enfrente, parecen competir votando basura.&amp;#160; &amp;#191;Y yo?&amp;#160; Bien gracias -dice, golpe&amp;#225;ndose el pecho-.&amp;#160; &amp;#191;No vas a tener, hijo de dios, un dep&amp;#243;sito de porquer&amp;#237;as dentro de tu propia casa como para que vengas y hagas esto..., esta falta de respeto, ...esta burla descarada delante de todo el mundo?&amp;#160; &amp;#191;No vas a tener...?&amp;#160; &amp;#161;Carajo..!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y C&amp;#225;ndido mov&amp;#237;a el rostro de un lado a otro, otra vez frente a su ventanal, desaprobando el desagradable recuerdo de su coterr&amp;#225;neo Mart&amp;#237;n, quien no s&amp;#243;lo lo despidi&amp;#243; en aquel momento all&amp;#225; en El Silencio, aduciendo trabajo, sino que tambi&amp;#233;n termin&amp;#243; y&amp;#233;ndose al pueblo andino har&amp;#225; una semana, hastiado de todo.&amp;#160; Hab&amp;#237;a pedido cambio, y desde la agencia le hab&amp;#237;an dicho que se conformara con el trabajo que ten&amp;#237;a, porque la situaci&amp;#243;n estaba dura y no hab&amp;#237;a empleo, y no era cuesti&amp;#243;n de andar dando lata con tantas sutiliezas...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Y qu&amp;#233; sutilezas, dios mio! -exclamaba, mientras lanzaba una agradecida mirada hacia el pedazo de cielo limpio que pod&amp;#237;a contemplar desde el piso uno (por encima de la platabanda) donde se alojaba, en un discreto cub&amp;#237;culo de la edificaci&amp;#243;n.&amp;#160; Por all&amp;#237; no viajaba bolsa alguna que limpiar, menos repleta de porquer&amp;#237;as, como la de su pobre compa&amp;#241;ero.&amp;#160; Y gracias a dios y a su suerte daba, porque no era dado &amp;#233;l a fumar cigarrillos como para lamentar su falta de tiempo, sino a comer, ver televisi&amp;#243;n y contemplar la lluvia, como hac&amp;#237;a ahora que un polvillo de agua ca&amp;#237;a del cielo y &amp;#233;l se embelesaba en mirar, en sus miles de gotitas, en su resuello divino, en c&amp;#243;mo iban construyendo peque&amp;#241;as charcas sobre el asfaltado del techo.&amp;#160; &amp;#161;Eso era lo que ca&amp;#237;a de su cielo!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hab&amp;#237;a puesto unos huevos a sancochar y no quer&amp;#237;a despegarse de la ventana mientras esperaba su cocci&amp;#243;n.&amp;#160; Lorena, su vecina, la hija de la conserje, tambi&amp;#233;n dedicada a la limpieza, ocupaba el cub&amp;#237;culo de al lado y C&amp;#225;ndido esperaba su visita de un momento a otro, despu&amp;#233;s que hiciera sus compras, como siempre que coincid&amp;#237;an en d&amp;#237;as libres, para ver televisi&amp;#243;n y hablar menudencias.&amp;#160; Era martes, y lo m&amp;#225;s seguro es que hacia el atardecer, cuando se fastidiaran del encierro, salieran a Sabana Grande a caminar un poco.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Pobre Mart&amp;#237;n, mi paisano! -suspiraba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Algunos residentes gustaban asomarse hacia la cara interna de los edificios, desde los pisos superiores, sobre la platabanda del sal&amp;#243;n de fiestas, para contemplar tambi&amp;#233;n la lluvia, rodeados siempre de flores, es decir, por entre los bellos jardines que cultivaban en los balcones.&amp;#160; &amp;#161;Qu&amp;#233; delicia aquello!&amp;#160; En su mayor&amp;#237;a mujeres, exquisitas ellas hasta con sus batas de trabajo dom&amp;#233;stico, olorosas a su rica cocina, a salas de estar perfumadas, mullidas alcobas, ...y pulcras, sobre todo, pulcras, como ha de corresponderse con gente tan decorosa, tan culta, incapaz de manchar una pared, poner un pie sobre ella o tirar un papelito sobre el piso de los pasillos y los exteriores del conjunto.&amp;#160; &amp;#161;Qu&amp;#233; suerte la de aquellos maridos!&amp;#160; &amp;#161;Ojal&amp;#225; Dios lo regalara con una andinita as&amp;#237; de exclusiva...!&amp;#160; Se mudar&amp;#237;a a un apartamento de aquellos, se comportar&amp;#237;a igual que sus due&amp;#241;os, tremendos se&amp;#241;ores, con altura y cultura, sin ensuciar nada, y se comprar&amp;#237;a un carro, de los muy buenos, para pasear a su reina por el para&amp;#237;so...&amp;#160; Bueno, tambi&amp;#233;n pasear&amp;#237;a a Lorena...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El golpeteo sordo de los huevos contra el fondo de la olla, se&amp;#241;al de que estaban hirviendo, le hizo acudir a la cocina, sali&amp;#233;ndose de sus pensamientos.&amp;#160; Amaba la lluvia y, cada vez que llegaba, especialmente cuando ca&amp;#237;a as&amp;#237; como llovizna, lo arrastraba hacia su contemplaci&amp;#243;n, profundamente, hasta el punto que a veces ni o&amp;#237;a ni ve&amp;#237;a su entorno, a pesar de mantener abierto sus sentidos.&amp;#160; Como en su pueblo natal, all&amp;#225; en Las Traves&amp;#237;as de Burbusay, cuando se sentaba a la orilla de una pendiente, bajo una protecci&amp;#243;n cualquiera, a mirar el pueblito monta&amp;#241;&amp;#233;s a trav&amp;#233;s de la arenilla de lluvia.&amp;#160; Se le pod&amp;#237;a llegar la noche con sus distracciones...&amp;#160; &amp;#161;Y era que le gustaba tanto el silencio del pueblo bajo la lluvia como el ruidillo de las gotas cayendo que lo ahogaba!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;C&amp;#225;ndido se fue a la cocina, descascar&amp;#243; en el chorro de agua fr&amp;#237;a los humeantes huevos, los puso en un plato peque&amp;#241;o de cafeter&amp;#237;a, junto a un pedazo de pan, los espolvore&amp;#243; con sal y volvi&amp;#243; a sus &amp;quot;ocupaciones&amp;quot;, all&amp;#225; en la ventana.&amp;#160; Lorena todav&amp;#237;a no vendr&amp;#237;a y &amp;#233;l contaba con bastante tiempo para sus intimidades.&amp;#160; Las gotitas hab&amp;#237;an arreciado y desped&amp;#237;an una tonalidad blanquecina cuando se estrellaban contra el asfalto de la platabanda.&amp;#160; No hab&amp;#237;a fr&amp;#237;o, pero su piel se hab&amp;#237;a erizado, y disfrutaba grandemente c&amp;#243;mo el calor de sus alimentos viajaba hacia su est&amp;#243;mago.&amp;#160; El murmullo de la lluvia hab&amp;#237;a aumentado, asi como tambi&amp;#233;n los rostros asomados de los residentes...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;C&amp;#225;ndido los conoc&amp;#237;a a todos.&amp;#160; Al norte, donde estaba el edificio m&amp;#225;s alejado, pod&amp;#237;a distinguir al Sr. Misael y a su esposa Marla, par de adorables ancianos; a su costado izquierdo, dos mujeres solitarias y, m&amp;#225;s arriba, una casada, la se&amp;#241;ora Valentina, en extremo amable con &amp;#233;l, hasta el grado que le dispensaba peque&amp;#241;as tareas en el apartamento por las que le pagaba; a su derecha, la torre C, hab&amp;#237;a m&amp;#225;s adeptas a la lluvia, unas cuatro mujeres que se las arreglaban para conversar por entre las esquinas de sus apartamentos, dos abajos y dos arriba.&amp;#160; Y &amp;#233;l, por supuestos, desde su modesto cub&amp;#237;culo de trabajo, solitario y callado como siempre, pero feliz, aunque a ratos lo pertubara la suerte de su paisano Mart&amp;#237;n...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Pobre amigo..! -musitaba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#161;Y pensar que aquella gente miraba lo mismo que &amp;#233;l, hombre simple de pueblo, con toda y su calidad de personas excelentes!&amp;#160; Arquitectos, ingenieros, militares, escritores... La gama completa de la clase media de una sociedad l&amp;#237;mpida y progresista.&amp;#160;&amp;#160; Y aquellas mujeres amas de casa, sus esposas, cuando no ellas mismas las profesionales:&amp;#160; complicad&amp;#237;simas criaturas que manejaban computadoras.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La vista de una ni&amp;#241;a desnuda que atraves&amp;#243; corriendo sobre la platabanda distrajo su atenci&amp;#243;n moment&amp;#225;neamente, creando contraste con su rubicundez sobre la oscura superficie del salon de fiestas.&amp;#160; Corri&amp;#243; feliz, con los brazos abiertos, regando la letra &amp;quot;A&amp;quot; sobre la platabanda, como si quisiera atrapar la lluvia:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Aaaaaaaaaaaaaaa!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se fue hasta los materos de las esquinas y esculc&amp;#243; un rato sus palmeras, unos peque&amp;#241;os chaguaramos que parec&amp;#237;an sentirse alborozados con la lluvia, moviendo sus hojas, rebrillando desde lejos.&amp;#160; La ni&amp;#241;a anduvo por all&amp;#237; unos momentos, sacudiendo su cabellera, aferrando los barandales de seguridad del espacio, hasta que finalmente se acuclill&amp;#243; sobre el piso y se puso a jugar con un pil&amp;#243;n de arena que hace unas semanas se hab&amp;#237;a usado para una construcci&amp;#243;n y que todav&amp;#237;a se conservaba, m&amp;#225;s cercana hacia el lugar desde donde miraba C&amp;#225;ndido.&amp;#160; Y C&amp;#225;ndido sonre&amp;#237;a, satisfecho, porque aquel piso era su obra, la hoja de m&amp;#233;rito de su trabajo.&amp;#160; &amp;#161;Pod&amp;#237;a usted acostarse all&amp;#237; de los m&amp;#225;s lindo a disfrutar de la lluvia peg&amp;#225;ndole en la cara!&amp;#160; Nada de basuras, ni de papelitos cochinos ni de bolsas voladoras.&amp;#160; &amp;#161;Ah, y aquellas gentes!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La ni&amp;#241;a era la hija de Mildred, una magistrado que viv&amp;#237;a en el edificio de enfrente y a quien, por cierto, no hab&amp;#237;a notado entre los que miraban la llovinza.&amp;#160; De seguro hab&amp;#237;a salido un rato a la platabanda con su hija, como acostumbran a hacer algunas residentes con sus hijos para caminar un poco, y la lluvia la hab&amp;#237;a corrido del lugar..., aunque no del todo, porque la muchachita como que se le hab&amp;#237;a devuelto...&amp;#160; Vaya, vaya..., con la doctora Mildred:&amp;#160; es casi seguro que se pondr&amp;#237;a a conversar de regreso con una vecina, dejar&amp;#237;a la puerta del exterior abierta, con la consecuencia vista de la peque&amp;#241;a diablita suelta, que se le hab&amp;#237;a escapado, y ahora lanzaba tierra hacia arriba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero &amp;#191;pod&amp;#237;a importar algo?&amp;#160; El lugar era seguro, a la vista de todos, bellamente adornado con las palmeras y limpio, sobremanera, por obra y gracia de su trabajo.&amp;#160; &amp;#191;A qu&amp;#233; precuparse?&amp;#160; Ya vendr&amp;#237;a de regreso la doctora en busca de su princesa, apenas reconvini&amp;#233;ndose que se descuidara un poco, falta de muy poco peligro en conglomerado residencial de personas tan especiales...&amp;#160; Ya se saben como son las madres de obsesivas, y m&amp;#225;s cuanto m&amp;#225;s instruidas:&amp;#160; se recriminan severamente un descuido.&amp;#160; Lorena misma, con un hijo ya grande y apenas con un sexto grado de escolaridad, a veces se mortifica por no creerse la mejor madre del mundo.&amp;#160; &amp;#161;Mujeres!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La llovizna hab&amp;#237;a pasado a lluvia, estremeciendo con m&amp;#225;s fuerzas las alargadas hojas de los chaguaramos.&amp;#160; Soplaba.&amp;#160; Y las gotas restallan contra el techo del sal&amp;#243;n de fiestas.&amp;#160; La ni&amp;#241;a gritaba de gozo, como d&amp;#225;ndole gracias al cielo, y C&amp;#225;ndido no pod&amp;#237;a aguantar una sensaci&amp;#243;n total de intimidad, de protecci&amp;#243;n, de secreto, de hombre perdido en el inmenso mundo, como cuando otras veces llov&amp;#237;a a c&amp;#225;ntaros y la gente del interior del sal&amp;#243;n gozaba de sus alegr&amp;#237;as bajo la seguridad de sus paredes.&amp;#160; C&amp;#225;ndido los o&amp;#237;a gritar y saltar hasta que terminaban, por lo general hacia las dos de la ma&amp;#241;ana, cuando &amp;#233;l acud&amp;#237;a a encargarse de los desarreglos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Aplastaba la amarilla yema del otro huevo contra el pan, cuando avist&amp;#243; la fornida figura de la magistrado sobre la platabanda, quien ven&amp;#237;a por su cachorra extraviada.&amp;#160; &amp;#201;sta, cuando la vi&amp;#243;, se escurri&amp;#243; hasta la esquina norte del recuadro, detr&amp;#225;s de las macetas y hojas, riendo ruidosamente, diciendo &amp;quot;&amp;#161;No, mami!&amp;quot;, saltando.&amp;#160; La Dra. Mildred finalmente la captura y cubre como puede su desnudez, huyendo en estampida hacia la puerta, recogiendo las ropas regadas que hab&amp;#237;a dejado la ni&amp;#241;a.&amp;#160; Pero antes de penetrar al interior de su torre, busca un momento para acercarse hasta el ventanal desde donde miraba C&amp;#225;ndido, y le espeta:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Voyerista!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;C&amp;#225;ndido le saluda, sonriente, agitando sus dedos.&amp;#160; Sab&amp;#237;a que la mujer aparecer&amp;#237;a por su mu&amp;#241;eca de un momento a otro, sin retardarse tanto, sin peligro alguno.&amp;#160; Pero...&amp;#160; &amp;#191;es que hab&amp;#237;a peligros?&amp;#160; Ninguno.&amp;#160; Si &amp;#233;l manten&amp;#237;a todo en orden y limpio, y la platabanda era un lugar divino de pura lluvia.&amp;#160; &amp;#161;Eso s&amp;#237;!&amp;#160; &amp;#161;Y qu&amp;#233; gente aquella!&amp;#160; &amp;#191;No?&amp;#160; La doctora Mildred, aun corriendo su delicada humanidad (aunque voluminosa) bajo el fr&amp;#237;o de la lluvia, tiene arrestos todav&amp;#237;a para saludarlo cortesmente.&amp;#160; &amp;#161;Eso se llama gente!&amp;#160; &amp;#161;S&amp;#237;, se&amp;#241;or!&amp;#160; &amp;#161;As&amp;#237; si vale la pena bajar de Los Andes y trabajar, trabajar y servir al pr&amp;#243;jimo...!&amp;#160; Y...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Pobre Mart&amp;#237;n -musita, moviendo la cara de un lado otro-, amigo m&amp;#237;o!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La lluvia alcanza su cl&amp;#237;max y finalmente cesa, dejando como un hueco silencioso que se empieza a desvanecer con los ruidos provenientes de la ciudad.&amp;#160; El Sr. Misael hab&amp;#237;a agitado las manos para saludar a la doctora, desde all&amp;#225;, desde el fondo de su edificio; pero nada:&amp;#160; la doctora corr&amp;#237;a, con ese espanto que profesan la mujeres por la lluvia y por la ruina de su maquillaje.&amp;#160; (&amp;#161;Y lo hab&amp;#237;a saludado, a &amp;#233;l, C&amp;#225;ndido, el barrendero andino!)&amp;#160; El sol proyectaba ya pu&amp;#241;aladas de luz sobre el plano de la platabanda, por entre los altos edificios.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;C&amp;#225;ndido permaneci&amp;#243; un rato m&amp;#225;s parado ante la ventana, ingiriendo maquinalmente los restos de su desayuno, y, cuando despert&amp;#243;, se dirigi&amp;#243; a la cocina, freg&amp;#243; sus utensilios, limpiando superficies y restos, para luego tirarse sobre el desgastado sof&amp;#225; de la peque&amp;#241;a sala comedor.&amp;#160; Encendi&amp;#243; la TV y se dispuso esperar...&amp;#160; Burbujeaba en su mente todav&amp;#237;a la imagen de la rubia doctora con su hija...&amp;#160; &amp;#161;Que gente aquella, eh!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando tocaron la puerta, refunfu&amp;#241;&amp;#243;:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Nunca vienes cuando quiero, Lorena.&amp;#160; &amp;#161;Ten&amp;#237;a que estar dormido! -lanz&amp;#225;ndose hacia el pasillo-.&amp;#160; &amp;#161;Voy, voy!&amp;#160; &amp;#161;M&amp;#225;s te vale, mujer, que me hayas tra&amp;#237;do algo bueno del mercado para despabilarme!&amp;#160; &amp;#161;Ya voy!&amp;#160; &amp;#161;Mujeres, caramba!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y, en efecto, era Lorena, pero no la de siempre.&amp;#160; Ten&amp;#237;a la cara larga y severa, y se&amp;#241;alaba con su pulgar hacia atras, intermitentemente, a dos funcionarios policiales y a la Dra. Mildred, a quien intent&amp;#243; saludar cortesmente...&amp;#160; Pero ella tampoco era la misma de siempre:&amp;#160; estaba sola, sin su hija, h&amp;#250;meda a&amp;#250;n de la lluvia, con el rostro transido por una indignaci&amp;#243;n desconocida y una mueca agrietada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Voyerista, mir&amp;#243;n! -le empez&amp;#243; a gritar apenas lo vio, para luego bajar la voz y decirles a los uniformados en un tono casi confidencial-:&amp;#160; &amp;#161;&amp;#201;ste es el hombrecito, se&amp;#241;ores polic&amp;#237;as!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;C&amp;#225;ndido mir&amp;#243; el rostro compungido de su amiga y se empez&amp;#243; asustar, palidenciendo.&amp;#160; Jam&amp;#225;s, desde sus Andes hasta Caracas, hab&amp;#237;a tenido un cruce con la polic&amp;#237;a, y no sab&amp;#237;a ni qu&amp;#233; decir, ni c&amp;#243;mo actuar, menos si no comprend&amp;#237;a.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#191;Que hiciste, Candido? -oye que le pregunta afectuosamente Lorena, mir&amp;#225;ndolo con fijeza.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#191;Qu&amp;#233; dices...?&amp;#160; &amp;#191;Qu&amp;#233; he hecho...?&amp;#160; &amp;#161;Pues, nada!&amp;#160; &amp;#191;Qu&amp;#233; voy a hacer, mujer?&amp;#160; Ni siquera entiendo...&amp;#160; Te estaba esperando.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-La se&amp;#241;ora dice que te metiste con su hija...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#191;Yo...?&amp;#160; &amp;#191;Y c&amp;#243;mo..?&amp;#160;&amp;#160; No entiendo...&amp;#160; &amp;#191;Cuando...?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-No s&amp;#233;... -exclama severamente Lorena-&amp;#160; Dice que eres un morboso..., que te pegabas a la ventana...&amp;#160; &amp;#161;No s&amp;#233;!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando C&amp;#225;ndido levanta su extra&amp;#241;ado rostro para buscar el de la magistrada, ya &amp;#233;sta hab&amp;#237;a empezado a nuevamente a decirle &amp;quot;&amp;#161;S&amp;#225;dico!&amp;quot;, &amp;quot;&amp;#161;Pervertido!&amp;quot;, &amp;quot;&amp;#161;&lt;em&gt;Voyeur&lt;/em&gt;!&amp;quot;, &amp;quot;&amp;#161;Descarado!&amp;quot;, &amp;quot;&amp;#161;Sinverg&amp;#252;enza!&amp;quot;, &amp;quot;&amp;#161;Sucio!&amp;quot;, empujando con el ment&amp;#243;n a los policias.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Y pensar que lo hemos tenido aqu&amp;#237;..., &amp;#161;aqu&amp;#237;...!, dentro de nuestro Conjunto Residencial...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Finalmente, uno de los agentes se le acerca y le pregunta si &amp;#233;l responde al nombre de C&amp;#225;ndido Acevedo, a cuya inquisici&amp;#243;n responde que s&amp;#237;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Lamento tener que invitarlo a que nos acompa&amp;#241;e, se&amp;#241;or Acevedo -oye que le dicen-.&amp;#160; Tiene usted una acusaci&amp;#243;n contra da&amp;#241;os a la moral p&amp;#250;blica...&amp;#160; Sea tan amable de acomparnos...&amp;#160; Por aqu&amp;#237;, ...por favor... Venga por aqu&amp;#237;, por favor -y los policias le se&amp;#241;alan el ascensor, donde lo introducen despu&amp;#233;s de cierto titubeo-.&amp;#160;&amp;#160; En la estaci&amp;#243;n le aclararemos todo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Suba usted tambi&amp;#233;n, doctora Mildred -le dicen a la magistrada, quien hab&amp;#237;a permanecido alejada, como asqueada de tan horrible hombre-.&amp;#160; Ya usted lo sabe, se trata nom&amp;#225;s de un tr&amp;#225;mite que no le quitar&amp;#225; mucho tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-&amp;#161;Pero si yo limpi&amp;#233; todo, mis amigos... -oye Lorena gemir antes de cerrarse las puertas del ascensor, tampoco sin comprender-.&amp;#160;&amp;#160; No he faltado a mi trabajo..., todo est&amp;#225; impecable... tanto..., tanto as&amp;#237; que usted se puede acostar all&amp;#225;..., all&amp;#225; arriba...&amp;#160;&amp;#160; &amp;#161;Si quiere vaya...!&amp;#160; &amp;#161;Vayan, ...por favor!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;falta correcci&amp;#243;n y muchos detalles&lt;/p&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-1196064737870382647?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/1196064737870382647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=1196064737870382647&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/1196064737870382647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/1196064737870382647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2008/11/entre-el-bosque-y-el-silencio.html' title='Entre El Bosque y El Silencio'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-2415142074853068684</id><published>2008-11-06T15:55:00.001-04:00</published><updated>2008-11-19T00:23:40.805-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Mal humor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cansancio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Desesperanza'/><title type='text'>Cansancio...</title><content type='html'>&lt;p&gt;Arde en la espalda y el cogote el fulano sol, y la ciudad se desespera en medio de su lenguaje met&amp;#225;lico de bocinas, luces de tr&amp;#225;nsito y pitos de polic&amp;#237;as de circulaci&amp;#243;n.&amp;#160; Una hora endiablada, con gente malhumorada cruzando rayados sobre el pavimento y motociclistas con sus insurgentes insectos entre las piernas.&amp;#160; Y la monta&amp;#241;a del &amp;#193;vila por all&amp;#225;, al fondo, a trav&amp;#233;s del hiriente espejo de la tarde, como un inalcanzable pedazo de tierra prometida.&amp;#160; La h&amp;#250;meda frescura de los imposibles.&lt;/p&gt;&lt;span id="fullpost"&gt;  &lt;p&gt;El polic&amp;#237;a de tr&amp;#225;nsito municipal, Luis Ram&amp;#237;rez, toma un caf&amp;#233; en una panader&amp;#237;a de la Av. Baralt, mientras el cafetero no oculta el gusto de poder intercambiar con un agente del orden p&amp;#250;blico.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Y c&amp;#243;mo me le ha ido el d&amp;#237;a hoy al oficial? &amp;#8212;le dice, mientras se roba un rato de su empleo para mirar el tr&amp;#225;fico de la calle.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ram&amp;#237;rez lo mira fijamente, como midiendo cu&amp;#225;n maquinesca es la pregunta.&amp;#160; Se siente agotado, con respiraci&amp;#243;n resollante, como si en su pecho no hubiera m&amp;#225;s que una bomba empujadora de aire.&amp;#160; En su rostro hay ojeras, huellas de muchas noches en vela.&amp;#160; Ni hoy ni ayer hab&amp;#237;a conciliado el sue&amp;#241;o, as&amp;#237; como dios manda, con la pierna suelta; y el vaso de caf&amp;#233; negro, cargado, se le hab&amp;#237;a convertido en una necesidad.&amp;#160; Volviendo la mirada al ajetreo callejero, exclama:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#161;Uff...!&amp;#160; &amp;#191;Y c&amp;#243;mo va a estar, hombre?&amp;#160; &amp;#191;No ve usted el desorden en la calle...?&amp;#160; Aqu&amp;#237; nadie respeta..., todo el mundo hace lo que le da la gana...&amp;#160; F&amp;#237;jate en aquel sem&amp;#225;foro... &amp;#8212;se&amp;#241;alando el de la esquina Maderero&amp;#8212;.&amp;#160; &amp;#191;Lo ves?&amp;#160; Bast&amp;#243; nada m&amp;#225;s que me viniera a descansar un rato para que se volviera un l&amp;#237;o el tr&amp;#225;fico.&amp;#160; &amp;#161;M&amp;#237;ralo, m&amp;#237;ralo...!&amp;#160; Est&amp;#225; en rojo de luz, pero es como si no existiera.&amp;#160; &amp;#161;Todos pasan, todos se meten, todos se siente &amp;#250;nicos en la calle!&amp;#160; &amp;#161;No hay ley ni respeto! &amp;#161;Qu&amp;#233; gentecita&amp;#8230;! &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El empleado echa un vistazo al sem&amp;#225;foro a lo lejos, vuelve con los ojos sobre el movimiento loco de la avenida Baralt y, finalmente, estaciona su vista sobre Ram&amp;#237;rez, como si no creyera que alguien se pudiera dedicar a oficio tan complicado.&amp;#160; Pero no guarda silencio mucho tiempo, porque el due&amp;#241;o del local lo llama desde all&amp;#225; adentro, molesto ante tanta conversadera.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#161;Es que los autobuseros y los motorizados no respetan a nadie! &amp;#8212;deja dicho antes de irse&amp;#8212;.&amp;#160; Mientras no metan en cintura a esos delincuentes, no cambiar&amp;#225; nada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y Ram&amp;#237;rez vuelve a lo suyo, a meterse en su caf&amp;#233; para no dormirse, para no sentir el efecto de aplastamiento de su cansancio.&amp;#160; Siente deseos de abandonar, de irse derechamente hasta su casa, a resolver los problemas con su Clara, quien le hab&amp;#237;a declarado su determinaci&amp;#243;n de dejarlo.&amp;#160; Que no aguantaba m&amp;#225;s &amp;#8212;le dec&amp;#237;a&amp;#8212;, como &amp;#233;l mismo ahora con su calle, con sus esquinas de sem&amp;#225;foros y la gente como hormigas rode&amp;#225;ndolo por todas partes.&amp;#160; &amp;quot;As&amp;#237; habr&amp;#225; de ser el cansancio &amp;#8212;se dice&amp;#8212;, como esta cantidad de gente en la calle, con los hijos de putas de choferes y tanto ruido enloquecedor.&amp;#160; As&amp;#237; tendr&amp;#225; que ser lo que ella siente.&amp;#160; &amp;#161;Por eso te vas, mi dulce Clara!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tan hastiado se siente que le duelen los labios &amp;#8212;le da tirria reconocerlo&amp;#8212;, esos mismos que soplan el pito para ejercer su trabajo, para contener avalanchas de carros y meter a tanto maleante en cintura, como bien dijo el cafetero antes de irse.&amp;#160; Su pap&amp;#225; le hab&amp;#237;a dicho que trabajase con &amp;#233;l en el comercio de su almac&amp;#233;n y sus hermanos se burlaron de que fuese a escoger un oficio de &amp;quot;sopla-pitos&amp;quot;, como le dec&amp;#237;an entre risas para cuquearlo; pero &amp;#233;l insisti&amp;#243; y prevaleci&amp;#243;, porque le gustaba la calle, porque desde chico le gustaba el orden y que lo respetasen como hombre de ley.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y ahora esto:&amp;#160; diez a&amp;#241;os de oficio cans&amp;#243;n, de botas y uniformes se&amp;#241;alando luces y aparcando infractores, &amp;#8230;de repentinas conclusiones.&amp;#160; As&amp;#237; le pareci&amp;#243; de pronto, desde el martes cuando Clara le amenaz&amp;#243; con irse, cansada tambi&amp;#233;n &amp;#8212;en sus palabras&amp;#8212; de la asfixiante rutina y la falta de progreso en su relaci&amp;#243;n de pareja.&amp;#160; &amp;#201;l le hab&amp;#237;a dicho que lo esperara, que pedir&amp;#237;a cambio hacia un lugar menos ajetreado, de donde llegar&amp;#237;a menos cansado para darse m&amp;#225;s tiempo con ella, su criatura bella, y pasearla por alg&amp;#250;n bulevar de la ciudad o escaparse un fin de semana; o para hacer otras migas que combatieran la desesperanza. Que lo esperase&amp;#8230;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero Clara se iba, si no lo hab&amp;#237;a hecho ya.&amp;#160; Y &amp;#233;l no hab&amp;#237;a sido capaz de dejar su empleo, de atreverse a volcar su vida, tal vez por orgullo, por la porf&amp;#237;a de insistir en lo suyo, en sus ideas ego&amp;#237;stas de &amp;quot;hombre de ley&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El cafetero vuelve a se&amp;#241;alarle la calle y &amp;#233;l, desde su asiento giratorio, se vira y la enfrenta de modo que le llegue de pleno, con su luz contaminada y su carga de ruidos, como para no olvidar que lo espera.&amp;#160; Por la acera baja y sube, literalmente, un r&amp;#237;o de gentes, afanado en sus propias tareas y pensamientos.&amp;#160; Y m&amp;#225;s all&amp;#225;, hacia el centro de la avenida, casi no se divisa el asfalto, de tanto carro atascado en la congesti&amp;#243;n.&amp;#160; Porque eso era Caracas a esa hora:&amp;#160; un gigantesco estacionamiento, un estridente concierto de maldiciones, infinito acezar del estr&amp;#233;s humano. Una cola del diablo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#161;Esa sirenita ya me tiene arrecho! &amp;#8212;se oye un bramido de pronto desde el fondo del caf&amp;#233;, y Ram&amp;#237;rez alcanza a ver c&amp;#243;mo el patr&amp;#243;n del local se hab&amp;#237;a llevado las manos a sus o&amp;#237;dos para ahogar la angustia proveniente de tanto infierno citadino.&amp;#160; No puede evitar contemplar c&amp;#243;mo aquella suerte de buey poderoso que es el hombre de la caja registradora, all&amp;#225; en el fondo, eleva unos brazos nervudos y baja el testuz, abatido.&amp;#160; As&amp;#237; ser&amp;#225; la raz&amp;#243;n de Clara &amp;#8212;y la de todo el mundo&amp;#8212; cuando le critica su empleo &amp;#8212;termina pensando.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Es el diablo de autobusero &amp;#8212;agrega el cafetero a su lado, quien otra vez reposa sus codos sobre el mostrador, mirando hacia la calle&amp;#8212;, el mismo de siempre.&amp;#160; No puede ver que una cucaracha se le atraviese porque,&amp;#161;zas! &amp;#8211;chocando sus manos&amp;#8212;, enciende la maldita sirena.&amp;#160; Es una tortura en vida.&amp;#160; Bastante ruido hay en la ciudad para que ese perro nos agobie m&amp;#225;s de lo que ya tenemos.&amp;#160; &amp;#161;Ah&amp;#237;..., ah&amp;#237;...!&amp;#160; &amp;#161;Ah&amp;#237; est&amp;#225; de nuevo! &amp;#8212;exclama elevando m&amp;#225;s la voz, dado que el autob&amp;#250;s sub&amp;#237;a en sentido hacia El &amp;#193;vila, muy lentamente, pasando justo al frente del cafet&amp;#237;n.&amp;#160; El empleado se vuelve hacia el polic&amp;#237;a de tr&amp;#225;nsito municipal y le pregunta con ansiedad&amp;#8212;: &amp;#191;Sr. polic&amp;#237;a, d&amp;#237;game si eso est&amp;#225; permitido...?&amp;#160; &amp;#161;Por dios...!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La sirena, remachada al frente del veh&amp;#237;culo, como un terrible caracol de metal, suelta inmisericordemente su berrido, inundando el espacio del cafet&amp;#237;n, de modo insoportable.&amp;#160; Es un instrumento policial (de los antiguos), de esos que usan las unidades de persecuci&amp;#243;n para alarmar a los delincuentes en fuga, irregularmente utilizada por un civil.&amp;#160; &amp;quot;En efecto &amp;#8212;se repite el oficial&amp;#8212;, no est&amp;#225; permitida&amp;quot;.&amp;#160; Se lo hab&amp;#237;a dicho en varias ocasiones al regordete chofer de la unidad, compa&amp;#241;ero casi de traj&amp;#237;n en la calle, la &amp;#250;ltima vez remarc&amp;#225;ndole:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Si te la vuelvo a o&amp;#237;r, te la quito.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y ahora la oye nuevamente, de modo atosigante.&amp;#160; Se dir&amp;#225; que aquel truh&amp;#225;n de chofer se burlaba de &amp;#233;l, de Luis Ram&amp;#237;rez, Polic&amp;#237;a de Tr&amp;#225;nsito Municipal, a quien tanto le hab&amp;#237;a costado ejercer su oficio al servicio de la ciudad para que luego le ocurriera esto...&amp;#160;&amp;#160; Salir a tomar una pausa, confiando en la conciencia ciudadana y luego, en su propia nariz, le vengan a tocar corneta, a tirarle sus insignias sobre el uniforme... A llamarlo &amp;#8220;sopla-pitos&amp;#8221;.&amp;#160;&amp;#160; &amp;quot;No hay raz&amp;#243;n para ello &amp;#8212;piensa con enfado&amp;#8212;, para tanto abuso&amp;quot;.&amp;#160; Ni siquiera porque hoy, despu&amp;#233;s de tantos d&amp;#237;as con problemas, se sienta exhausto...&amp;#160; No es tolerable.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando el oficial de polic&amp;#237;a aprieta el vaso pl&amp;#225;stico del caf&amp;#233; y lo tira al cesto de la basura, y se pone luego de pie con determinaci&amp;#243;n, el cafetero tambi&amp;#233;n lo hace instintivamente, quedando todos a la expectativa, los comensales, el descomunal propietario...&amp;#160; &amp;quot;Meter&amp;#225; a ese demonio en cintura&amp;quot;, parece leerse en el rostro de los concurrentes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#161;Uuuuuuuuuuuuiiiii! &amp;#8212;taladra la sirena en la calle&amp;#8212; &amp;#161;Uuuuuuuuuiiiiiiiuuuuuuuuuuuiiiiiii!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Luis Ram&amp;#237;rez de pie luce imponente, con botas negras hasta las pantorrillas, chaqueta motorizada (la usaba de vez en cuando) y porte de arma al cinto, a pesar de que en su fuero interno s&amp;#243;lo &amp;#233;l sabe c&amp;#243;mo anda el alma.&amp;#160; Ajustando sus lentes y recogiendo el casco de seguridad, se lanza a la acera de la avenida Baralt, dirigiendo sus calmados pasos hacia la unidad de transporte p&amp;#250;blico.&amp;#160; Con calma, como s&amp;#243;lo se hace cuando hay congesti&amp;#243;n vehicular y nadie se puede escapar, ... sintiendo la brisa de la tarde sobre sus tapadas ojeras, sabi&amp;#233;ndolas &amp;#233;l &amp;#250;nicamente tan profundas, entre tanta gente descabellada...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La vista de la avenida Baralt hacia arriba es una larga hilera de veh&amp;#237;culos resonantes, como una extra&amp;#241;a hebra caliente y met&amp;#225;lica suelta desde &amp;#201;l &amp;#193;vila.&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; Ram&amp;#237;rez aborda al conductor por su lado, en la ventanilla, fuera del alcance de los pasajeros, quienes suelen perder la paciencia con los llamados de atenci&amp;#243;n de la autoridad, sumidos en sus propios apuros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Buenas tardes, ciudadano &amp;#8212;saluda con protocolo a un chofer callado, quien, como si de pronto hubiera ca&amp;#237;do en la cuenta de su inutilidad, hab&amp;#237;a dado fin al esc&amp;#225;ndalo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#161;Ummm ju! D&amp;#237;game &amp;#8212;le responden con oficio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ram&amp;#237;rez enarca las cejas y se&amp;#241;ala el frente del autob&amp;#250;s:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;La sirena...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Qu&amp;#233; pasa con ella? &amp;#8212;le vuelven a responder con gravedad.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces Ram&amp;#237;rez vuelve a sentir la fr&amp;#237;a caricia del viento sobre sus ojeras, y el ardor del trasnocho y la barah&amp;#250;nda callejera sobre la carne de su cuerpo...&amp;#160; No tiene grandes ganas de hablar; ordena:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Tenga la bondad de estacionarse a la derecha &amp;#8212;irguiendo el pecho y descansando sus manos sobre la hebilla del cintur&amp;#243;n.&amp;#160; Seguidamente rodea a la unidad y penetra en su interior, notific&amp;#225;ndole a los usuarios que deben bajar porque la unidad &amp;quot;queda detenida&amp;quot;, pidiendo las disculpas del caso.&amp;#160; Finalmente, sale de autob&amp;#250;s, se dirige hacia adelante en la avenida, en un claro lateral entre Maderero y Miranda, y se planta a esperar por la operaci&amp;#243;n ordenada, haci&amp;#233;ndole espacio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A sus espaldas dej&amp;#243; el murmullo de la protesta de los pasajeros y las sarc&amp;#225;sticas palabras del conductor, alcanzadas a o&amp;#237;r en su &amp;#250;ltima expresi&amp;#243;n obstinada:&amp;#160; &amp;quot;&amp;#161;Si ya estoy parado...!&amp;#160; &amp;#191;Qu&amp;#233; m&amp;#225;s voy a hacer...?&amp;#160; &amp;#191;Me acuesto...?&amp;#160; &amp;#161;Maldito trabajo!&amp;#160; &amp;#161;No joda...!&amp;quot;.&amp;#160; Ram&amp;#237;rez contempla c&amp;#243;mo los malhumorados pasajeros bajan de la unidad de transporte y c&amp;#243;mo el chofer, cobrando a quienes puede, profiere maldiciones.&amp;#160; S&amp;#237;, es la rutina &amp;#8212;piensa&amp;#8212;:&amp;#160; el chofer est&amp;#225; cansado, los pasajeros est&amp;#225;n cansados y &amp;#233;l tambi&amp;#233;n, en medio de aquella ciudad de los mil infiernos.&amp;#160; &amp;#161;Pero es el trabajo!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando llega la buseta, buscando acomodo tambi&amp;#233;n con mal humor, como si se tratara de la misma humanidad del regordete chofer, Ram&amp;#237;rez se dirige hacia la puerta y lo encara:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;No le dije, caballero, que si le volv&amp;#237;a a o&amp;#237;r la sirena se la quitaba?&amp;#160; &amp;#191;No habl&amp;#233; claramente con usted?&amp;#160; &amp;#191;No lo veo todos los d&amp;#237;as &amp;#8212;y no me ve usted igual&amp;#8212; como para que venga y me diga que se le olvida?&amp;#160; No hay justificaci&amp;#243;n posible... V&amp;#233;ngase ac&amp;#225; con los papeles, por favor...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El conductor no se levanta.&amp;#160; Revuelve aqu&amp;#237; y all&amp;#225;, abriendo peque&amp;#241;os compartimientos, y luego le expide a brazo estirado sus documentos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;De sobra sabe que es ilegal &amp;#8212;contin&amp;#250;a hablando mientras recibe los papeles&amp;#8212;; se lo he dicho.&amp;#160; Y, sin embargo, le he permitido que la porte, pero no hay que ser muy inteligente para adivinar que no quiero que la toque aqu&amp;#237; en mi calle, en mi ciudad, en mi punto de trabajo...&amp;#160; &amp;#161;T&amp;#243;quela por all&amp;#225;, lejos, adonde a otros les guste!&amp;#160; &amp;#161;Yo le dije que &amp;quot;No&amp;quot;, que aqu&amp;#237; &amp;quot;No&amp;quot;, y entonces viene casi que a tumbarme con el esc&amp;#225;ndalo el cafecito que me bebo!&amp;#160; &amp;#161;No puede uno confiar en ustedes, esperar m&amp;#225;s colaboraci&amp;#243;n, dejarlos solos un rato, porque ponen la ciudad patas arriba! &amp;#161;Vea, vea! &amp;#8212;se&amp;#241;ala la subida de la Baralt hacia El &amp;#193;vila, atascada de carros&amp;#8212;:&amp;#160; &amp;#191;Qu&amp;#233; caso tiene andar con zaperocos m&amp;#225;s del que hay?&amp;#160; &amp;#161;D&amp;#237;game..!&amp;#160; No se puede caminar, no se puede avanzar, pero usted lo resuelve todo a cornetazos (de paso ilegal), empeorando todo.&amp;#160; Usted estaba advertido...&amp;#160; &amp;#161;Qu&amp;#237;tela!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Y luego c&amp;#243;mo trabajo...?&amp;#160; &amp;#8212;se oye una voz ronca desde asiento, desafiante, casi burlona&amp;#8212;&amp;#160; &amp;#191;C&amp;#243;mo quito despu&amp;#233;s tanta basura que se me atraviesa por el camino?&amp;#160; Toco corneta para no matar a nadie... &amp;#161;Usted sabe que la calle es as&amp;#237;!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Si, pero eso se acab&amp;#243;.&amp;#160; Baje de la unidad y ahora mismo desinst&amp;#225;lela.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Qu&amp;#233; me quiere decir? &amp;#8212;se vuelve a hinchar el cuerpo del conductor para hablar&amp;#8212;.&amp;#160; &amp;#191;Que debo andar por all&amp;#237; sin corneta...?&amp;#160; &amp;#191;Que no me ayude en mi trabajo?&amp;#160; &amp;#191;Que en cualquier momento me lleve a un hijo de puta de pasajero que camine despistado...?&amp;#160; &amp;#191;Es lo quiere...&amp;#160; que... haga mi trabajo a medias, lo peor posible..., sin contar que ya no se puede aqu&amp;#237; ni trabajar...?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Ser&amp;#225;n sus razones, pero quitar&amp;#225; ahora esa sirena, ciudadano &amp;#8212;afirma Ram&amp;#237;rez empinando el cuerpo, metiendo la mano en la chaqueta para extraer un cuaderno&amp;#8212;.&amp;#160; Es ilegal...&amp;#160; Adem&amp;#225;s, me irrespeta con sus groser&amp;#237;as...&amp;#160; &amp;#161;Baje de la unidad!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nadie se mueve, a no ser la ciudad misma, con su circulaci&amp;#243;n y embotamiento estresante.&amp;#160; Otro autobusero por all&amp;#225;, abajo, hacia la esquina Maderero, parece tocar con intenci&amp;#243;n su corneta, mirando la escena.&amp;#160; Ram&amp;#237;rez le dispensa una mirada, pero r&amp;#225;pidamente vuelve a su posici&amp;#243;n de espera.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Baje de la unidad, ciudadano &amp;#8212;repite, sin obtener respuesta&amp;#8212;.&amp;#160; Est&amp;#225; a tiempo todav&amp;#237;a, porque, de lo contrario, le voy a pegar una multa, le voy a retener la unidad por irrespeto y desacato a la autoridad...&amp;#160; La voy a emprender contra usted&amp;#8230; Usted decide...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ram&amp;#237;rez saca un celular y disca un n&amp;#250;mero, llev&amp;#225;ndolo a su o&amp;#237;do.&amp;#160; Borrosamente contempla la figura gruesa del chofer, que permanece impasible en su sill&amp;#243;n, mirando con cara de estatua a trav&amp;#233;s del parabrisas hacia el frente; descubre con sorpresa que no est&amp;#225; solo, porque a lo lejos, entre el hormiguero de gente, el cafetero y el panadero lo miran fijamente.&amp;#160; Est&amp;#225; cansado, parece recordar, y como por magia le vuelve la imagen de su Clara viajera y la sensaci&amp;#243;n de su organismo en bancarrota.&amp;#160; Es verdad lo que le dice la pila de mierda de chofer que tiene al frente:&amp;#160; &amp;#191;c&amp;#243;mo trabajar en tan terrible condici&amp;#243;n de ciudad?&amp;#160; &amp;#191;Tendr&amp;#225; gran importancia un detalle?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;La Comandancia?&amp;#160; &amp;#8212;pregunta en voz alta, mirando con inteligencia hacia el conductor&amp;#8212;.&amp;#160; Un reporte y petici&amp;#243;n, entre Maderero y Miranda; p&amp;#225;seme con Tener&amp;#237;a...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ram&amp;#237;rez visualiza, por fin, movimiento en el interior de la unidad de transporte:&amp;#160; el chofer lo mira, lo mira con insistencia, con sopor, resignaci&amp;#243;n, cansancio... Miseria.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Por qu&amp;#233; la Ley no deja a uno, el pobre pendejo, trabajar en paz? &amp;#8212;lo oye protestar&amp;#8212;&amp;#160; &amp;#191;Por qu&amp;#233; no se van a agarrar malandros de verdad, de esos que roban y matan, y no trabajan para nada?&amp;#160; &amp;#161;Por qu&amp;#233; co&amp;#241;os con uno, carajo, que salimos a la calle a ayudar! &amp;#8212;lo oye exclamar, mientras estremece el autob&amp;#250;s nom&amp;#225;s con el esfuerzo de levantarse de su asiento.&amp;#160; &amp;#161;Tan gordo es!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Qu&amp;#233; es lo quiere usted? &amp;#8212;le oye espetarle a bocajarro, cuando lo mira ocupar el marco de la puerta, con su cabellera revuelta por el viento y sus ojos enrojecidos, sembrados de terigio.&amp;#160; El figur&amp;#243;n irradia amargura, cansancio infinito por la vida, a juzgar por el conjunto de una indumentaria sempiterna de hombre de trabajo al volante:&amp;#160; la camisa arrugada, fuera de los pantalones, notablemente abierta para refrescar el pecho; los pantalones anchos, bolsudos, como para contener refrescante aire; chancletas en vez de zapatos y, sobre todo, un rostro grasoso y sudado, con profund&amp;#237;simas ojeras, como hoyos perforados sobre la carne.&amp;#160; Un vientre prominente y una especie de empapado pa&amp;#241;o del sudor colgando de un bolsillo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ram&amp;#237;rez entonces deja la llamada.&amp;#160; La aparatosa figura de aquel hombre lo desconcierta, como si dolorosamente le comunicara desesperanza a su cuerpo.&amp;#160; Sobremanera, su audacia, su procacidad con la ley, con &amp;#233;l, un polic&amp;#237;a de Tr&amp;#225;nsito Municipal, respetado agente del orden p&amp;#250;blico.&amp;#160; Como si no le importara nada, con sus groser&amp;#237;as y sus gestos obstinados; como si &amp;#233;l tambi&amp;#233;n tuviera una Clara que lo abandona y le hace ver el mundo sin gran valor.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;S&amp;#243;lo que la quite.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Esta soldada a la carrocer&amp;#237;a.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;Es su problema:&amp;#160; qu&amp;#237;tela.&amp;#160; No se lo puedo permitir m&amp;#225;s... Usted sabe que...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces el gordo se devuelve hacia el interior de su autob&amp;#250;s.&amp;#160; Regresa con una mandarria, para plantarse luego sobre el pavimento, ir hacia la trompa del veh&amp;#237;culo, caerle a mandarriazos a la susodicha sirena en forma de caracol, cuyos pedazos se esparcen sobre la acera...&amp;#160; Y regresa, finalmente, hacia el oficial frente a la puerta, quien aprieta instintivamente su arma de reglamento, estupefacto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#8212;&amp;#191;Contento? &amp;#8212;oye que le preguntan con sorna, mientras arriba, al final de la avenida, El &amp;#193;vila se le antoja una especie de cama imposible, hecho con un colch&amp;#243;n de fr&amp;#237;as hojas y acariciantes vientos...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un imposible lugar para el descanso.&lt;/p&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-2415142074853068684?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/2415142074853068684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=2415142074853068684&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/2415142074853068684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/2415142074853068684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2008/11/mal-humor.html' title='Cansancio...'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3464740862385143971.post-7330094152455652102</id><published>2008-11-06T14:17:00.001-04:00</published><updated>2008-11-06T14:17:17.152-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estilo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuento'/><title type='text'>La sencillez de Chejov</title><content type='html'>&lt;p&gt;Dec&amp;#237;a Chejov a Gorki, recomendole una escritura simple:&amp;#160; &amp;quot;No hay necesidad de encerrarse en este o aquel marco.&amp;#160; Que la vida sea tal cual es y los hombres como son en realidad, sin artificios&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Chejov empez&amp;#243; con el humorismo, pas&amp;#243; a la piedad y la tregedia y deriv&amp;#243; en el desencanto o tristeza.&amp;#160; En general, priva en sus cuentos un estado de &amp;#225;nimo creado por &amp;quot;la a&amp;#241;oranza o el anhelo, la melancol&amp;#237;a y la contemplaci&amp;#243;n de la Naturaleza.&amp;quot;&amp;#160; J.E. Z&amp;#250;&amp;#241;iga&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3464740862385143971-7330094152455652102?l=tallercuento.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://tallercuento.blogspot.com/feeds/7330094152455652102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3464740862385143971&amp;postID=7330094152455652102&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/7330094152455652102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3464740862385143971/posts/default/7330094152455652102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://tallercuento.blogspot.com/2008/11/la-sencillez-de-chejov.html' title='La sencillez de Chejov'/><author><name>Oscar J. Camero</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07996463199023464947</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
